La presencia imprevisible de la gráfica urbana bogotana me sedujo rápidamente, después de mi prolongada ausencia de la ciudad. Me emocionó toparme de nuevo con los carteles, algunos, frescos, recién pegados; otros, desgarrados por la intemperie y el tiempo. La producción de carteles es un arte práctico, comunicativo. Ocupar los muros con papel impreso puede ser visto como un servicio público. Pero la riqueza de la gráfica urbana debe estar mediada por una experiencia estética profunda, sin la cual el lenguaje visual pierde sus propiedades y atributos.

La actividad cultural de la ciudad está plasmada en los carteles. Ellos ponen de manifiesto las expresiones culturales y sus agentes, el trabajo de los diseñadores, los procesos técnicos y las redes de distribución y difusión. Los carteles promueven una acción participativa que incita a su uso y disfrute. La práctica del cartel, como construcción social, evidencia un trabajo individual que se vuelve colectivo, al mismo tiempo que descifra una época y elucida sobre la autenticidad de las relaciones entre los ciudadanos.

Así mismo, el cartel le imprime características propias al lenguaje grafico contemporáneo. Su dinámica visual estrecha la familiaridad con las imágenes y la información, enriquece nuestro imaginario urbano y posibilita maneras alternativas de pensamiento y acción. El cartel estimula y provoca. El cartel nos muestra. Cuando tomé conciencia del valor forma y simbólico del corpus gráfico, que venía recopilando a lo largo de veinte años de búsqueda y encuentro casual con la gráfica urbana, el proceso creativo empezó a estructurarse y surgió el deseo de mostrar. Fue la curiosidad la que despertó la búsqueda, pero fue la voluntad de la que sostuvo la indagación. Los carteles reunidos en esta propuesta están ahí como huellas. Sin embargo, una vez concebida la pregunta sobre el enlace entre diseño y cultura, las huellas se convirtieron en fuente. En ese momento comenzó este proyecto de investigación- creación que fue encontrando la manera personal de hacer las cosas. Esta metodología tuvo su inicio con la recopilación, selección y registro de las imágenes, después vino la sistematización de las categorías, y por último, la socialización que estoy proponiendo con esta forma participativa de presentación.

 

El cartel cultural 1986-2006. Mariana Mosquera Malagón.Colecciónsincondición #25

 

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